Alimentos Transgénicos

Desde hace años, corporaciones internacionales producen herbicidas químicos de gran utilización entre los productores tradicionales de soja. El principal inconveniente que se presenta para estos productores es que las grandes dosis de herbicida administradas comenzaron a afectar a la plata de soja.

Para solucionar este inconveniente, las mismas empresas fabricantes de herbicidas produjeron semillas (de soja en este caso) genéticamente modificada, las cuales toleraban sin problemas las dosis química de los herbicidas.

A la semilla de Soja tradicional se le habría agregado un extracto de ADN, o cadena genética de una flor (petunia), un virus y una bacteria (Argrobacterium Tumefaciens) parásito que ocasiona cáncer en las plantas. El material genético de este parásito produce, con la ayuda de un así llamado promotor, el virus mosaico del coliflor, una proteína en la soja que nunca antes ha sido parte de la dieta humana y, en efecto, el agricultor puede ver ahora su nueva soja transgénica quedar intacta mientras la hierba indeseada cae exterminada por el químico.

Al igual que con esta semilla de soja, el mercado cuenta con un maíz tóxico para los gusanos que han sido su peste tradicional, variedades de tomate (larga vida) que han recibido genes de pez para prolongar su vida en las góndolas de los supermercados y remolachas que han recibido el anticongelante de otro pez, lo que les permitiría resistir las bajas temperaturas de zonas frías.

Dada la gran negativa a los alimentos tratados genéticamente, las empresas de biotecnología entre sus argumentos proponen mejorar el medio ambiente modificando vegetales convirtiéndolos en veneno para las plagas y cambiar el diseño genético en las semillas para hacerlas más facilmente cultivables calmando el hambre en nuestro planeta. Ya existe un salmón tres veces mas grande y hormonas que multiplican la producción de leche en las vacas.

>